Doña nadie

Quién quiere ser un borrón 

en la libreta del dibujante,

la reverberación que resuena

cuando ya dejó la orquesta 

el escenario,

la sombra que crece en el rincón 

donde no llega la luz de la llama 

prendida en la vela,

un espectro,

un soplo de aire que pasa y se va,

un espejismo,

algo confuso, difuso, iluso… 

Quién no habría preferido la verdad

y su dolor,

a los ojos, a la cara, de viva voz,

y salir por la puerta

sabiendo quién fue

(amor),

aunque ya no sea,

antes que un montón de recuerdos

desteñidos de dudas

e interrogantes,

un no saber a qué se ha jugado,

y este sabor agrio, desagradable,

que queda después de cuestionarse

si fue real

o acaso una fantasía,

después de acabar impregnada

de la sensación terrible,

viscosa y espeluznante,

espesa y pesada,

de no haber sido nadie.

Alguien me dijo que no dejara de escribir nunca, fuera de lo que fuese que necesitara. Alguien que me quiere bien, que me da tiempo, que me comprende y no me juzga, y sabe bien cómo estoy por dentro. Y eso hago: escribir lo que necesito, para mí y por mí. Como siempre.

Gracias, V. Te quiero.

© Vicente Ruiz, 2022

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